Los efectos de la Declaración de Concurso de Acreedores (10.12.2012)    

Toni Freixa (Abogado colaborador de Spain Nightlife)

Aunque la Ley Concursal es muy clara respecto al presupuesto objetivo de la solicitud de concurso voluntario, a menudo los empresarios son reticentes a la adopción de la medida porque la identifican con el paso previo al cierre de su negocio. Nada más lejos de la realidad: los efectos de la declaración de concurso determinan, en condiciones normales, la suspensión de las acciones que los acreedores tiene contra el concursado, y al mismo tiempo, la adopción de medidas dirigidas a proteger la continuidad de la actividad empresarial. 

Así, la declaración de concurso produce la inmediata suspensión de los procesos de ejecución, tanto sean estos judiciales como administrativos. Incluso las ejecuciones hipotecarias, sean cuales sean las fases en las que se encuentren, quedaran suspendidas durante un año. Respecto a los constreñimientos administrativos y las ejecuciones laborales, continuaran su trámite a menos que los bienes embargados sean indispensables para llevar a cabo la actividad empresarial. El resto de procedimientos judiciales contra el concursado, si se encuentran iniciados, seguirán hasta que se dicte sentencia pero esta no podrá ser objeto de ejecución mientras dure la situación de concurso.

Por otra parte, la declaración de concurso no afecta la vigencia de los contratos con prestaciones recíprocas pendientes de cumplimiento, los créditos de los cuales se pagaran contra la masa. En este sentido, cabe decir al respecto que no son nulas las cláusulas que con frecuencia se incluyen en los contratos en virtud de las cuales el contrato se resuelve por la declaración de concurso de una de las partes. Asimismo, continuaran vigentes los contratos laborales y administrativos, los cuales también deberán cumplirse con cargo en la masa.

Nace así la distinción entre los créditos por su cualificación: los que están vencidos y son líquidos y exigibles en la fecha de solicitud de concurso son créditos concursales (con privilegio especial, simplemente privilegiados, ordinarios o subordinados), los que dependen de un determinado hecho para concretarse son créditos contingentes y los que se devienen con posterioridad a la fecha de declaración de concurso son créditos contra la masa. La garantía para el concursado es que, atendiendo al informe de la administración concursal y resueltas las impugnaciones, los créditos concursales serán objeto de convenio entre los acreedores con la voluntad de ser atendidos con las reducciones y periodos que la Ley permite, y los créditos contra la masa serán atendidos durante la tramitación del concurso. En resumen, a diferencia de aquello que todo el mundo suele pensar, la declaración de concurso permite ordenar el cumplimiento de las obligaciones y es una herramienta eficaz para salir de situaciones de insolvencia provisional.